El fenómeno del iPhone ha llegado a España. Cerca de 300 personas, agolpadas desde ayer en las puertas de la nueva tienda de Telefónica en Gran Vía, Madrid, son ya los primeros en adquirir el teléfono que ha movilizado a miles de personas en todo el mundo. A las 10.00 se abrían las puertas de la sede de la compañía en España, el primer establecimiento en poner a la venta el producto.
“Por fin”. Estas han sido las primeras palabras de Carlos, de origen colombiano y de 19 años, que ha sido el primero en entrar a la tienda. Llevaba desde las 17.00 de ayer en la cola para ser la primera persona de España en tener en su poder el móvil. “Lo tenía pensado desde que vi el anuncio”, ha afirmado minutos antes de entrar. Acompañado de su novia y un amigo y rodeado de cámaras y flashes, Carlos ha sido el protagonista de lo que parecía ser el estreno de la semana en Gran Vía. El joven camarero ha sufrido, sin embargo, una pequeña desilusión al abrir la caja y ver el teléfono. “Lo quería en blanco”, ha exclamado Carlos, que no ha dado importancia al asunto y ha renunciado a cambiarlo.
La mayoría de los que esperaban en la cola eran jovenes y muchos de ellos venían de distintas partes de España para adquirir el iPhone. Desde Alicante, Málaga, Asturias y por carretera, ave y autobús, centenares de aficionados a la tecnología se han reunido en Madrid y disfrutan ya en sus manos del teléfono más famoso del mundo. Rosa Infante, directora de telemárfeting Telefónica Móviles, ha reconocido que la compañía no se había enfrentado nunca a tanta demanda por la venta de un producto en un sólo día. “Hemos tenido la suerte de no ser los primeros y la experiencia en el resto del mundo nos ha permitido prepararnos”, ha señalado Infante, que ha recordado que Teléfonica vive dos celebraciones: el iPhone y la apertura de la nueva tienda.
Mientras el revuelo tenía lugar en la sede de la compañia, en Gran Vía 28, los ciudadanos que paseaban por la zona preguntaban expectantes la razón de tanto movimiento. Algunos de ellos desconocían incluso la existencia del iPhone. “Yo no hago cola ni por una barra de pan”, ha asegurado una vecina momentos de la apertura.
Por una diferencia de 41 votos, el Senado estadounidense ha aprobado la Ley de Escuchas Telefónicas que permite al gobierno aventajarse en la batalla abierta a los demócratas en seguridad nacional. La orden, de carácter retroactivo, permite la inmunidad legal de las compañías telefónicas que apoyaron al Gobierno en su programa nacional tras el ataque terrorista del 11 de septiembre y las libera de más de 40 demandas millonarias por violación de la privacidad.
La medida moderniza la Ley de Supervisión de Datos de Inteligencia sobre Extranjeros (FISA) de 1978 que no contenía actuaciones sobre las nuevas tecnologías de comunicaciones como móviles, Internet y correo electrónico. En 30 años, Estados Unidos no ha vivido una ampliación de estas características en el marco de la vigilancia.
La propuesta del presidente estadounidense, George W.Bush, ha mantenido un intenso debate político y social durante más de año y medio para equilibrar la protección nacional frente a un ataque terrorista con las libertades civiles. Esta Ley era la única en la que los demócratas habían mantenido una fuerte oposición. El partido demócrata defendía una renovación de la Ley de 1978 pero proponía límites para evitar las escuchas sin autorización judicial como pretendía el programa de Bush en 2005. Esta idea fue rechazada por la FISA que determinó que las autoridades debían obtener un permiso antes de realizar cualquier tipo de escuchas o el registro de viviendas de sospechosos de terrorismo.
El Poder Ejecutivo tiene ahora un campo más amplio para vigilar a los extranjeros con sospechas terroristas y se reduce el trabajo de una corte secreta de la inteligencia en la supervisión de algunas operaciones. La iniciativa autoriza, ya de forma legal, las escuchas sin permiso judicial, sean de estadounidenses o de extranjeros. Los defensores sostienen que el plan representa una salvaguardia para proteger las libertades civiles de los americanos.
Tras la aprobación de esta ley en el Senado, la medida volverá a la Casa Blanca para ser ratificada. Bush ha prometido firmarla pronto y ha asegurado que “ahora es más fácil proteger a los ciudadanos estadounidenses”.
El producto ‘estrella’ del verano son los mini-portátiles. Prácticamente cada día se lanza uno nuevo al mercado. Si el viernes fue Panasonic y antes fueron Asus y Acer, entre otras firmas, las que presentaron sus nuevos equipos, hoy le toca el turno a Medion, que ha lanzado al mercado su Akoya Mini, un completo ultraportátil que viene a satisfacer la demanda de este tipo de aparatos, que no hace más que crecer durante los últimos meses gracias a su reducido tamaño y, sobre todo, precio.
Aunque las características de los ULPC (siglas en inglés con la que se denominan a este tipo de dispositivos) son similares, cada modelo de cada compañía difiere en algo de los anteriores para hacerlo único.
El Akoya Mini, en este sentido, sobresale por una pantalla de gran tamaño -para este tipo de aparatos- de 10 pulgadas. Además, pesa menos de un kilo y está equipado con procesador de Intel especialmente diseñado para mini PC, el Intel Atom N270 (1,60 GHz).
El Akoya Mini incluye también Windows XP con el Service Pack 3 para garantizar la máxima compatibilidad y facilidad de uso consumiendo los mínimos recursos.
El Medion Akoya Mini estará a la venta a partir del próximo 15 de Julio en Media Markt, PC City y El Corte Inglés a un precio de 399 €
Viviane Reding, la comisaria europea de Telecomunicaciones, no está contenta con la bajada que las operadoras han realizado, de manera voluntaria, sobre el precio de los SMS.
Las compañías podían hacerlo, sin que nadie les obligara, hasta el pasado 1 de julio, aunque lo cierto es que prácticamente ninguna llevó a cabo la medida y, si lo hizo, la redujo tan sólo un céntimo desde el pasado mes de enero. Esta situación ha llevado a la comisaria a anunciar que elaborará una normativa vinculante para conseguir una mayor bajada de las tarifas.
En declaraciones al periódico alemán Welt am Sonntag, Reding asegura que está estudiando diversos modelos para llevar a cabo esta nueva legislación, pero afirma que las bajadas de precios deberían ser “mucho más drásticas” que las que se han producido hasta ahora.
En este sentido, asegura que le parece “extraordinariamente interesante” la petición realizada por el ministro de Telecomunicaciones de Dinamarca, que señalaba recientemente su intención de que los mensajes de texto cuesten tan sólo cinco céntimos de euro.
Un tribunal federal del Estado de Nueva York acaba de dictar una sentencia que puede poner patas arriba el concepto mismo de internet. El juez ordena a Google que facilite al gigante de la industria televisiva, cinematográfica y del vídeo Viacom (MTV, Paramount, Dreamworks, Comedy Central…) todos los datos que almacena desde hace 18 meses de los millones de usuarios de su filial YouTube, el sitio de intercambio de vídeos más popular de la Red.
Se trata de una sentencia en la que se entrelazan el derecho a la propiedad intelectual, el derecho a la privacidad y el derecho del ser humano al acceso a la información y el conocimiento. Los tres ejes, ni más ni menos, sobre los que gira la existencia misma de la Red de redes.
La historia se remonta a marzo de 2007, cuando Viacom llevó a Google ante la Justicia por haber autorizado el visionado de cerca de 160.000 vídeos -que habrían sido visitados en conjunto más de 1.500 millones de veces- sometidos a derechos de autor, principalmente tomados de los programas difundidos por las cadenas de televisión MTV y Comedy Central. En compensación, la productora reclamaba mil millones de dólares a Google.
Clave de acceso y dirección IP.
La sentencia obliga a YouTube -filial de Google desde octubre de 2006- a facilitar al demandante todo el catálogo de vídeo colgados en el sitio de intercambio, incluso los que ya han sido descatalogados; y además, deberá remitir los códigos de acceso de todos sus usuarios y sus direcciones IP, con el listado de vídeos visionados por cada uno. La combinación de clave de acceso y dirección IP -el número que identifica al ordenador al conectarse a internet- equivale, en la práctica, a revelar el ordenador desde el que se ha visitado cada vídeo.
YouTube se ha escudado siempre en que su actividad se centra en el intercambio de vídeos privados, elaborados por los propios internautas. Pero Viacom buscaba con su demanda demostrar que el negocio de YouTube se basa en una muy alta proporción, más que en el intercambio de vídeos privados, en el libre acceso a vídeos e incluso a programas de televisión completos sujetos a derechos de autor. Principalmente, se trata de vídeos musicales y shows televisivos.
Privacidad de datos.
La decisión del juez federal Louis S. Stanton ha causado un enorme revuelo en los Estados Unidos, donde la privacidad de los datos personales es un valor fundamental en la sociedad, hasta el punto de estar protegida dicha privacidad por buen número de leyes.
En concreto, los datos que deberá aportar Google suponen un volumen ingente de información equivalente a 12 terabytes: toda su base de datos de usuarios desde hace 18 meses. Dichos datos no permiten identificar al usuario personalmente, ni contienen su dirección de correo electrónico; pero sí identifican el ordenador desde el que se visitó cada vídeo y en qué momento; si la visita se hizo en el servicio gratuito de vídeos y el número de veces que cada ordenador insistió en una misma grabación.
Podría fácilmente argumentarse que Google ha caído en su propia trampa. No en vano, ya que YouTube ha almacenado todos los datos relativos a sus usuarios durante año y medio buscando su propio beneficio, con el fin de analizar los comportamientos de sus «clientes» para optimizar la consecución de sus objetivos comerciales y mejorar su servicio. Ello, como efecto indeseado para Google, ha permitido a Viacom analizar un tiempo lo suficientemente relevante los «métodos» de trabajo del portal de intercambio de vídeos. Tanto como para argumentar con solidez su posición ante la Justicia.
El buscador estrella siempre había asegurado a sus muchos millones de clientes la confidencialidad absoluta de sus datos, pero esta sentencia judicial pone al descubierto que ni siquiera el gigante de los gigantes, Google, es inmune a los fallos judiciales.