YouTube es el término más buscado por los internautas españoles en los últimos 30 días y en lo que va de año en el motor del incansable Google, que acaba de lanzar una nueva herramienta que permite conocer qué términos son los más buscados por países.
El nuevo servicio se llama Insights for Search y viene a completar su ya conocido Google Trends, que mostraba la evolución de los términos más buscados. La novedad es la segmentación por países, por regiones y hasta por subtemas, lo que en teoría permite saber qué palabra es la más buscada en relación con los automóviles en Andalucía en los últimos 12 meses, por ejemplo.
En la práctica, el servicio no es capaz de afinar tanto los resultados, al menos en España.
Insights Trends aún tiene que evolucionar pues está en beta, es decir en periodo de prueba, como todos los lanzamientos que realiza Google, pero puede ser muy útil para los anunciantes y publicistas, que es el público al que va dirigido. Aunque hay quien ya ha advertido que es un servicio igual de útil para los spammers.
La herramienta también permite comparar un término con otro de modo que se puede comparar dos productos competidores o personajes para saber quienes son más populares en determinado lugar o las que más han subido en los últimos meses.
YouTube arrasa en las búsquedas de España en todos los periodos. En los últimos doce meses es el término más buscado, seguido de “Juegos”, y de “Hotmail”.
Cuil es un nuevo buscador de Internet lanzado hoy en EEUU por ex-empleados de Google y, según los expertos, es una prometedora página con posibilidades de convertirse en un serio competidor del gigante de las búsquedas en la red.
Cuil -un nombre de origen irlandés que se pronuncia como la palabra inglesa “cool”- ha sido creado por Anna Patterson, su esposo y otros dos ex-ingenieros de Google que dejaron sus trabajos para explorar formas más innovadoras y eficientes de rastrear en la red.
El resultado es un buscador que profundiza más en los contenidos de las páginas entre las que rastrea y presenta los resultados de una forma más parecida a una revista, incluyendo fotos y alejándose de las típicas listas de Google.
Sus responsables afirman que Cuil rastrea en un índice de 120.000 millones de páginas web, al menos tres veces mayor que el de Google.
Google confirmó hace tres años disponer de un índice de 8.200 millones de páginas, pero ha declinado aportar datos desde entonces.
El buscador no ha realizado declaraciones sobre el lanzamiento de Cuil, aunque ha afirmado en un comunicado que celebra la llegada de nuevos competidores.
Los expertos opinan que Cuil tiene muchas probabilidades de triunfar gracias a la experiencia de sus responsables, aunque no se ponen de acuerdo en si supondrá una amenaza para Google o más bien para Microsoft, cuyo buscador es el tercero más usado en EEUU.
Microsoft, que trata por todos los medios de ampliar su negocio en Internet e intentó, sin éxito, adquirir el portal Yahoo, compró el pasado mes Powerset, otro nuevo y prometedor buscador cuya tecnología se basa en la búsqueda de preguntas y no de términos.
Según los últimos datos publicados, Google acaparó en mayo un 62 por ciento de las búsquedas en la red realizadas en EEUU, seguido de Yaoo con un 21 por ciento y Microsoft con un 8,5 por ciento.
Un tribunal federal del Estado de Nueva York acaba de dictar una sentencia que puede poner patas arriba el concepto mismo de internet. El juez ordena a Google que facilite al gigante de la industria televisiva, cinematográfica y del vídeo Viacom (MTV, Paramount, Dreamworks, Comedy Central…) todos los datos que almacena desde hace 18 meses de los millones de usuarios de su filial YouTube, el sitio de intercambio de vídeos más popular de la Red.
Se trata de una sentencia en la que se entrelazan el derecho a la propiedad intelectual, el derecho a la privacidad y el derecho del ser humano al acceso a la información y el conocimiento. Los tres ejes, ni más ni menos, sobre los que gira la existencia misma de la Red de redes.
La historia se remonta a marzo de 2007, cuando Viacom llevó a Google ante la Justicia por haber autorizado el visionado de cerca de 160.000 vídeos -que habrían sido visitados en conjunto más de 1.500 millones de veces- sometidos a derechos de autor, principalmente tomados de los programas difundidos por las cadenas de televisión MTV y Comedy Central. En compensación, la productora reclamaba mil millones de dólares a Google.
Clave de acceso y dirección IP.
La sentencia obliga a YouTube -filial de Google desde octubre de 2006- a facilitar al demandante todo el catálogo de vídeo colgados en el sitio de intercambio, incluso los que ya han sido descatalogados; y además, deberá remitir los códigos de acceso de todos sus usuarios y sus direcciones IP, con el listado de vídeos visionados por cada uno. La combinación de clave de acceso y dirección IP -el número que identifica al ordenador al conectarse a internet- equivale, en la práctica, a revelar el ordenador desde el que se ha visitado cada vídeo.
YouTube se ha escudado siempre en que su actividad se centra en el intercambio de vídeos privados, elaborados por los propios internautas. Pero Viacom buscaba con su demanda demostrar que el negocio de YouTube se basa en una muy alta proporción, más que en el intercambio de vídeos privados, en el libre acceso a vídeos e incluso a programas de televisión completos sujetos a derechos de autor. Principalmente, se trata de vídeos musicales y shows televisivos.
Privacidad de datos.
La decisión del juez federal Louis S. Stanton ha causado un enorme revuelo en los Estados Unidos, donde la privacidad de los datos personales es un valor fundamental en la sociedad, hasta el punto de estar protegida dicha privacidad por buen número de leyes.
En concreto, los datos que deberá aportar Google suponen un volumen ingente de información equivalente a 12 terabytes: toda su base de datos de usuarios desde hace 18 meses. Dichos datos no permiten identificar al usuario personalmente, ni contienen su dirección de correo electrónico; pero sí identifican el ordenador desde el que se visitó cada vídeo y en qué momento; si la visita se hizo en el servicio gratuito de vídeos y el número de veces que cada ordenador insistió en una misma grabación.
Podría fácilmente argumentarse que Google ha caído en su propia trampa. No en vano, ya que YouTube ha almacenado todos los datos relativos a sus usuarios durante año y medio buscando su propio beneficio, con el fin de analizar los comportamientos de sus «clientes» para optimizar la consecución de sus objetivos comerciales y mejorar su servicio. Ello, como efecto indeseado para Google, ha permitido a Viacom analizar un tiempo lo suficientemente relevante los «métodos» de trabajo del portal de intercambio de vídeos. Tanto como para argumentar con solidez su posición ante la Justicia.
El buscador estrella siempre había asegurado a sus muchos millones de clientes la confidencialidad absoluta de sus datos, pero esta sentencia judicial pone al descubierto que ni siquiera el gigante de los gigantes, Google, es inmune a los fallos judiciales.
Esta iniciativa ha levantado algunas fuertes críticas, principalmente porque Google, haciendo gala de su característico oscurantismo cuando se trata de dar datos internos sobre su negocio, no va a permitir analizar el tráfico del buscador ni de ninguna de sus webs como YouTube, Picasa o Orkut. “Nuestra política es no facilitar pistas sobre nuestras finanzas internas, y decidimos no publicar cifras de Google de acuerdo con esta política”, ha explicado la compañía en un comunicado oficial.
Eso sí esta excepción se hace exclusivamente con sus sitios webs pues si el propietario de un cualquier otra web no quiere que esta aparezca en la medición de Google no puede retirarla, al menos en esta primera fase, según explica Google.
Trends for Websites combina los datos de sus búsquedas, con los de Google Analytics, añade unos datos tomados a partir de encuestas a internautas e incluye información de estudios independientes de mercado.
El funcionamiento es muy sencillo. Sólo hay que añadir la dirección del sitio web del que se desea conocer la audiencia en la barra de búsquedas que encontramos en Google Trends for Websites, e inmediatamente se muestra un gráfico en el que se reflejan el número de usuarios únicos. En la parte baja se muestra la información geográfica con los distintos países desde donde se producen las visitas, además de mostrar otras webs que esos mismos usuarios han visitado y los términos que han búscado.
El único requerimiento para acceder a estos datos es tener una cuenta de Google.
La información de Trends for Websites muestra el tráfico del último mes por lo que la compañía actualizará sus cifras con un plazo máximo de 30 días. Los datos proceden de millones de usuarios a través de complejos algoritmos, pero en ningún momento se incluye información personal de los usuarios.
La compañía ha aclarado que para salir reflejado en su sistema, los sitios webs deben tener un tráfico “significativo”, pero no ha concretado qué cifras hay que alcanzar para lograr ser visible en el universo de Google.
La otra gran crítica a Google Trends for Websites es precisamente que su principal fuente de información su propio buscador, su barra de búsquedas y no da una perspectiva más global. La propia Google es consciente de las limitaciones de su sistema cuyos datos califica de “estimaciones”, además recuerda que es un producto que aún forma parte de su laboratorio por lo que aún tiene que evolucionar y mejorar.
Telecinco ha demandado a Youtube por “difundir sus contenidos”. Es la primera demanda de una televisión española al estilo Viacom y, lógicamente, está armando bastante revuelo. Desde Telecinco se indica que por mucho que sean los usuarios quienes cuelgan los vídeos, quien tiene los ingresos es Google y, tras no llegar a un acuerdo con ellos, pues demanda al canto (El Mundo). Desde Youtube se señala que están abiertos a utilizar su sistema de detección de contenidos con derechos de autor.
Mucho se está escribiendo sobre el tema, con acierto se indica la hipocresía de una cadena que no duda en utilizar vídeos tomados de internet (Youtube incluido) en sus programas de zapping, que por duración de los vídeos lo que recibe Telecinco es promoción y que esta cadena haría bien en diseñar una estrategia para internet al estilo de la Sexta o RTVE.
Todo eso es correcto, pero al final hay una máxima que Google y Youtube no pueden obviar, si se quiere hacer negocio en el mundo de los contenidos se tiene que plantear una fórmula en la que todos ganen y que todos acepten: creadores, usuarios y plataforma. Ahora mismo tienen serios problemas para generar ingresos y lo que no es válido es pretender crear el negocio con contenidos de terceros. Ojo, claro que es una situación muy diferente el de las webs o sistemas en la que los usuarios intercambian contenidos sin ánimo de lucro… pero Youtube es otra cosa. Si quieren vídeos de Telecinco y meter publicidad, tienen que llegar a un acuerdo con ellos, no hay otra.