Se abre la veda. Empieza una verdadera guerra de precios en telefonía móvil en busca de ese consumidor que, asustado por la crisis, está ajustando al máximo su gasto mensual y al que ya no resulta fácil seducir con un teléfono de regalo. La sangría de clientes que está sufriendo Movistar ha llevado al líder a ser la primera de las tres tradicionales en lanzar una tarifa barata y, sobre todo, sencilla, copia del modelo que introdujeron los operadores alternativos al llegar a este mercado hace casi dos años y medio.
Movistar lo ha llamado Contrato Simple y ofrece una tarifa de nueve céntimos de euro por minuto de llamada y nueve céntimos cada mensaje corto (SMS). Eso sí, el cobro por establecimiento de llamada (precio que se paga desde el momento en que descuelgan) sigue igual: 15 céntimos. El Contrato Simple no ofrece teléfono móvil subvencionado ni puntos, pero, precisamente por no contar con estos añadidos, tampoco exige permanencia.
Entre enero y febrero de este año, Yoigo y el resto de las compañías de móvil alternativas (Simyo, MásMóvil, Carrefour, etc.) se quedaron con más del 45% de las altas netas, según datos de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT). Movistar fue la única que perdió clientes.
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